5 sermones por Charles Spurgeon

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¡Hola! Amigo lector me llama mucho la atención cada sermón que salio de la boca de este hombre muy conocido como "El príncipe de los predicadores" Si, usted aún no lo conoce, lo invito a que pueda revisar su biografía y leer algunos de sus sermones.

¡En fin! Como mencione, me llama la atención por la sutileza de cada uno de sus sermones y la plena convicción que transmiten cada uno de ellos. Al leer sus sermones era notorio que este hombre no buscaba el agrado de los hombres transgiversando el evangelio como muchos lo hacen, sino que llamaba al pecado tal cual como es.

En el momento que empecé a saber de este hombre comencé a leer algunos de sus sermones y me han bendecido mucho por eso quiero compartir con usted amigo lector cinco extractos de diferentes sermones que he leído. He dejado también el titulo de cada sermón en caso que usted quiera leerlo completo.

Sermones por Charles Spurgeon

Un hombre así no es conmovido por la tentación como para ser arrastrado a un pecado sorpresivo. Si siempre pongo al Señor delante de mí no seré arrastrado por una súbita tentación. Es cuando tienes baja la guardia que viene el pecado, y caes. Hablas desaconsejablemente, te llenas de ira, haces tristes estragos en tu vida cristiana, y todo porque tu ojo no estaba enfocado en el Señor. Si hubieras sabido que la tribulación venía en camino, habrías estado protegido contra ella; y si hubieras puesto al Señor siempre delante de ti, habrías estado preparado para el mundo, la carne, y el demonio, y habrías sido escudado de cada dardo de fuego del maligno. Moremos en Dios, y Él será una pared de fuego en torno nuestro. Él nos guardará cada momento, para que nadie nos haga daño: Él nos guardará de noche y día.
Sermón - El secreto de una vida feliz
Ahora, tenemos que aceptar que pecado es pecado, ya sea que lo veamos o no. Un pecado, aunque sea desapercibido, es un pecado tan real como si advirtiéramos que es pecado, aunque no es un pecado tan grave a los ojos de Dios como si lo hubiéramos cometido deliberadamente, en vista que carece del agravante de la intención. Todos los que conocemos nuestros pecados, ofrezcamos esta oración después de cada una de nuestras confesiones: "Señor, he confesado todos los pecados que me son conocidos, pero debo agregar un etcétera después de ellos, diciendo: 'Absuélveme de los que me son ocultos.'"
Sermón - Pecados secretos
Nosotros sostenemos  de  manera  sumamente  firme  la  doctrina  de la  redención  particular:  que  ‘Cristo  amó  a  la  iglesia,  y  se  entregó  a  sí  mismo por  ella’;  pero  nosotros  no  sostenemos  la  doctrina  del  valor  limitado de Su preciosa sangre. No  puede  haber  ningún  límite  para  la  Deidad;  tiene  que  haber  un  valor  infinito  en  la  expiación  que  fue  ofrecida por Aquel que es divino. El único límite de la expiación está en  su  designio,  y  ese  designio  fue  que  Cristo  diera  vida  a  todos  cuantos  le  fueron  dados  del Padre;  pero,  en  sí  misma,  la  expiación  sería  suficiente  para  la salvación  del  mundo  entero,  y  si  la  raza  entera  de  la humanidad fuere  conducida  a  creer  en  Jesús,  hay  suficiente  eficacia  en  Su  sangre  preciosa  para  limpiar  a  todo  aquel  nacido  de  mujer,  de  todo  pecado que  todo  el  conjunto  de  ellos  hubiere cometido jamás.
Sermón - El libro en blanco
Supongan que a su madre le fuera arrebatado un bebé, y ustedes buscaran fomentar en él su amor por su progenitora, mostrándole constantemente el retrato de la idea de una madre, procurando imbuirle el pensamiento de lo que es la relación de una madre con su hijo. En verdad, amigos míos, tendrían una tarea difícil si trataran de fijar en el niño el amor verdadero y real que debería sentir hacia la madre que le dio a luz. Pero denle una madre a ese niño; que sea mecido por el pecho real de esa madre; que sea nutrido de alimento por el propio corazón de la madre: que vea a su madre; que sienta a la madre; que ponga sus bracitos alrededor del cuello real de la madre, y entonces no tendrían una difícil tarea para que amara a su madre.
Lo mismo sucede con el cristiano. Necesitamos a Cristo, -no a un Cristo pintado, abstracto y doctrinal-, sino a un Cristo real. Yo podría predicarles durante muchos años, procurando infundir en sus almas un amor a Cristo; pero mientras no sientan que Él es un hombre real y una persona real, realmente presente con ustedes, y a quien pueden hablarle, conversar con Él, y comentarle sus necesidades, no habrían alcanzado un amor semejante al del texto, de tal manera que pudieran expresarle "Tú a quien ama mi alma".
Sermón - El amor a Jesús
Amigo  mío, Dios puede darte pan para comer. Si bien tal vez no lo haga de la  manera  que  esperas,  podría venir de una manera en la que ni siquiera has soñado jamás. He  leído acerca de  uno que fue condenado a morir de hambre; y, cuando el juez pronunció  la  sentencia, le preguntó: “¿Y qué puede hacer por ti tu Dios ahora?” El hombre replicó: “Mi Dios puede hacer esto por mí: si quisiera, puede alimentarme de tu mesa”. Y así sucedió, aunque el juez no lo supo nunca, pues su propia esposa le enviaba alimentos  a  aquel pobre hombre, y lo conservó con vida hasta que por fin recuperó su libertad.
Sermón - Vivir de la palabra.

En lo personal estos sermones me han bendecido mucho por la cantidad de verdades que habla este hombre y que hoy en día muchos ocultan.

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