¿La ciencia puede servir como explicación de la moralidad?

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¿La ciencia puede servir como explicación de la moralidad?

La humanidad tiene una creencia universal de lo correcto y lo incorrecto. Como CS Lewis ha observado, los códigos morales de las culturas a lo largo de la historia del mundo varían según el comportamiento específico que consideren moral, pero existe un acuerdo subyacente de que existen valores y deberes morales objetivos.


La ciencia y la moral


En el libro “The Moral Landscape”, el ateo Sam Harris afirma que la ciencia puede proveer una base para la moralidad objetiva. Pero en su reciente libro “Stealing from God”. Frank Turek ha escrito una respuesta perspicaz:

"La ciencia podría poder decirte si una acción puede dañar a alguien -como dar a un hombre cianuro lo matará- pero la ciencia no puede decirte si debes lastimar o no a alguien. ¿Quién dijo que está mal lastimar a la gente? Sam Harris? ¿Es su naturaleza el estándar del bien? " {1}

En otras palabras, la ciencia es una disciplina descriptiva, pero la moral es una disciplina prescriptiva. La ciencia puede describir cómo funcionan las cosas, pero nunca puede decirnos cómo debemos comportarnos. Otra explicación popular para la moralidad es la evolución.

La evolución y la moral


Hace algunos años, Sean Mcdowell participó en un debate público sobre la cuestión de Dios y la moralidad. Su oponente argumentó que la evolución explica la moralidad mejor que Dios. Pero esta explicación también falla también. Frank Beckwith y Greg Koukl ofrecen dos razones:
Primero, la evolución no explica lo que debe explicar. Solo puede explicar el comportamiento preprogramado, no las elecciones morales. Las elecciones morales, por su naturaleza, son hechas por agentes libres. No están determinados por la mecánica interna. En segundo lugar, la explicación darwinista reduce la moralidad a meras descripciones del comportamiento. La moralidad que la evolución necesita explicar, sin embargo, implica mucho más que conducta. Mínimamente, también incluye motivo e intención. Ambos son elementos no físicos que no pueden, incluso en principio, evolucionar en un sentido darwiniano. Además, esta evaluación de la moral, siendo solo descriptiva, ignora la cuestión moral más importante de todas: ¿Por qué debería ser moral mañana? La evolución no puede responder esa pregunta. La moralidad dicta qué comportamiento futuro debería ser. {2}
La ciencia y la evolución simplemente no pueden explicar adecuadamente el origen del bien y del mal. Ambos son incapaces de ofrecer una explicación sólida de por qué los humanos tienen obligaciones morales. Y, sin embargo, el teísmo ofrece una explicación mucho más natural. Desde la cosmovisión teísta los seres humanos valiosos no provienen de procesos aleatorios y sin propósito en la naturaleza el cual es todo lo contrario en lo que respecta la cosmovisión naturalista. Dentro de esta creencia no existe una fuente de moral, en el teísmo Dios mismo es la fuente de lo correcto y lo incorrecto, y debemos seguir su guía porque Él es quien nos creó. Incluso aquellos que no creen en Dios, todavía creen en la moral objetiva, porque la ley moral está escrita en sus corazones (Romanos 2: 14-16).

La creencia en la moralidad objetiva es, en última instancia, ineludible. La ciencia puede explicar muchas cosas. Pero nunca podrá explicar adecuadamente la moralidad. Para explicar lo que está bien o mal, necesitamos una fuente más allá de los esfuerzos humanos, es decir, Dios.

Fuentes bibliográficas: 

{1} Frank Turek, Robo de Dios (Colorado Springs, CO: NavPress, 2014), 100.
{2} Greg Koukl y Francis Beckwith, relativismo: pies firmemente plantados en el aire (Grand Rapids, MI: Baker, 1998), 164.